abril 26, 2018

El propósito del rechazo de Israel

Lección: Romanos 11:11-24
Texto Áureo: Juan 15:2
Domingo 29 de abril 2018
INTRODUCCIÓN: En esta porción bíblica Pablo trata el propósito por el cual el pueblo de Israel cayó, aunque no definitivamente. Dios siempre opera por medio de propósitos, nada hace al azar, y, los propósitos de Dios son santos, justos y buenos, son para una mayor bendición como veremos a continuación. Aún hasta la incredulidad y la rebelión de los hombres, Dios los usa para llevar a cabo sus propósitos, como lo veremos a continuación.
DESARROLLO: V.11-12 Ante este tropiezo de la nación de Israel al rechazar a Cristo, se pregunta Pablo: “¿Han tropezado los de Israel para que cayesen?, o sea, para que quedasen caídos para siempre, sin esperanza de levantarse nuevamente, y Pablo como es su característica responde tajantemente “¡En ninguna manera!” ni se te ocurra pensarlo. Antes, este tropiezo de los judíos, su rechazo a Cristo, ha sido una oportunidad para que el Evangelio sea predicado a los gentiles (Hechos 13:46-47, entre otros lugares).
La providencia divina dispuso que el Evangelio sea predicado a los gentiles con mayor presteza, debido a que los judíos en su mayoría, se negaran a recibirlo. Y, para probar que Dios sabe sacar de los males bienes, Pablo asegura en el V.12, que la caída de Israel es la riqueza del mundo, es decir la salvación de gran número de gentiles. Como también para provocarles a celo, al ver el cambio tan maravilloso que el Evangelio ha producido en millares de gentiles, que eran extraños y ajenos al pacto y a las promesas, se muevan a celo, esto es, a querer ser ellos también parte de esa bendición.
Ahora si los gentiles hemos salido beneficiados y enriquecidos por el Evangelio de Cristo, en salvación y vida eterna, por causa de la “transgresión” de Israel “¿cuánto más su plena restauración?”. Sin duda que, Israel será restaurado (el remanente), y creerá, y aceptará a su mesías, a quien habían rechazado, cuando venga Cristo en su segunda venida a la tierra. Entonces, la humanidad experimentará una riqueza espiritual mucho mayor en la era del reinado glorioso del Mesías, la nación de Israel será de bendición a todas las naciones de la tierra que entren al Milenio.
V.13-16 Sin duda Pablo estaba escribiendo a los gentiles de Roma, y era apóstol por la voluntad de Dios a los gentiles, (Hechos 9:15) y en consecuencia, el honraba su ministerio en un fiel cumplimiento y comportamiento a la voluntad de Dios, sin abandonar a sus paisanos judíos y procuraba la salvación de algunos de ellos, V.14. El rechazo de Israel a causa de su rebeldía es denominado “exclusión”, v.15.
La exclusión de Israel es temporal y es idéntica con el rechazo que dicho pueblo hizo del Mesías. El rechazo del Mesías de parte de Israel hizo que el Evangelio se extendiera a todo el mundo. “La reconciliación del mundo”v.15 no significa salvación a todo el mundo, sino que la base para la restauración de la comunión entre Dios y el hombre ha sido establecida mediante la muerte de Cristo. “Su admisión” (la de Israel), se refiere a la restauración futura de Israel, cuando el remanente reconozca y acepte a Cristo como el Mesías prometido. Esa “admisión” será un milagro tal como el de la resurrección, es decir, “vida de entre los muertos”. Habrá una gran resurrección para vida de la nación de Israel (Juan 5:29: Apocalipsis 20:4-6; Ezequiel 37:1-28; Daniel 12:2-3)
“Si las primicias son santas, también lo es la más restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas”. Pablo utiliza dos ilustraciones para mostrar su convicción que la caída de Israel no es ni final ni total. Los sustantivos “primicias” y “raíz” se usan metafóricamente con referencia a Abraham, o tal vez a los patriarcas, mientras que “masa” y “ramas” se refieren a la nación de Israel. Dios se comprometió con Abraham a que le daría una simiente que permanecería para siempre. Esa simiente vendría a través de Isaac y Jacob. En esa descendencia, Dios cumplirá su promesa cuando el Mesías establezca su reino de paz y justicia en la tierra.
V.17 “pues si algunas de las ramas fueron desgajadas” se refiere a componentes de la nación de Israel, a individuos, aunque si fueron la mayoría, y como ya hemos visto una minoría, algunos miles de judíos se convirtieron a Cristo. “Y tú siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas y has sido hecho participante de la raíz y de la rica sabia del olivo”. Con esta frase, Pablo describe lo que Dios ha hecho con los gentiles que han puesto su fe en Cristo. Los gentiles son olivo silvestre, que ha sido injertado no “en lugar de ellos” sino “en medio de” o “entre ellas”. La expresión “participante de la raíz” se refiere a la coparticipación de los gentiles que han sido injertados “en medio de las ramas”, para que participen del pacto Abrahámico (Gálatas 3:6-8). Y también, los gentiles hemos sido hechos participantes “de la rica savia del olivo”, estas dos figuras: la “raíz y la sabia” de la cual hemos sido hechos participantes, describen la magnitud de la riqueza que Dios ha derramado sobre quienes han acogido los beneficios de su gracia a través de Cristo en esta dispensación. A través del Evangelio de salvación, los gentiles han sido hechos partícipes de las bendiciones del nuevo pacto.
V.18 Aquí hay una advertencia a los gentiles “No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti”. Pablo dice al gentil “deja de jactarte contra las ramas”. Probablemente, los cristianos gentiles en Roma practicaban la jactancia contra los judíos por el hecho de que Dios les había hecho partícipes de sus bendiciones. El apóstol reconoce que los gentiles practicaban la arrogancia contra los judíos (“las ramas”) y les advierte de manera muy enfática a abandonar dicha actitud.
Los creyentes gentiles deberían estar agradecidos de que Dios los haya injertado en el tronco del olivo y en la raíz. La bendición va de la raíz a las ramas y no de las ramas a la raíz. Recordemos los gentiles de que “por gracia fuimos salvos”.
V.20 Aquí Pablo suma otro pecado de Israel su “incredulidad “y por ello también algunas ramas fueron desgajadas. Los gentiles han sido injertados por medio de la fe. De modo que los gentiles no deben gloriarse, ni ser arrogantes, puesto que las bendiciones de las que disfrutan son un regalo de la gracia de Dios que solo se recibe por la fe, “pero tú por la fe estás en pie”. La fe es el instrumento que hace que el creyente pueda permanecer en pie. La fe anula cualquier mérito personal al que se pretendiese apelar. “No te ensoberbezca, sino teme”, no seas “altivo, sino teme” o “no pienses con altivez, sino al contrario, teme” (Romanos 12:16). Lo que Dios ha hecho tanto con Israel como con los gentiles debe producir temor en el corazón en lugar de arrogancia.
V.21 “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará”. Con esta sentencia Pablo quiere recordar a los gentiles, que si Dios no paso por alto la incredulidad de los judíos, tampoco lo hará con la arrogancia de los gentiles.
V.22 “Mira pues la bondad y la severidad de Dios”. Debemos alerta, pues así como Dios es bondadoso por otra parte él es severo. Severo fue para con Israel por su incredulidad para con Cristo. Dios no ha pasado por alto la incredulidad y la rebeldía de la nación de Israel. Pero, para nosotros los gentiles que hemos creído en Cristo por la gracia de Dios mediante la fe, es una infinita bondad, y se nos exhorta a “permanecer en esta bondad”.
V.23 Si el pueblo de Israel abandona su estado de incredulidad y pone su fe en Jesucristo, Dios le perdonará, y le injertará en el tronco del olivo, “pues poderoso es Dios para volverlos a injertar”. La capacidad de Dios para re injertar a los judíos es incuestionable. Pablo afirma que Dios es poderoso, es decir, tiene todo el poder que se requiere para hacerlo. Que se haga o no depende de la voluntad de Dios, no de su capacidad para ejecutarlo. Cuando el remanente de Israel alce sus ojos a Dios y ponga su fe en Jesús el Mesías, será salvo, es decir, re injertado en el tronco del olivo.
V.24 “Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre…”. Las ramas del olivo silvestre representan a los gentiles. Las ramas del olivo silvestre representan a gentiles que por haber confiado en Cristo han sido hechos partícipes de las bendiciones del pacto Abrahámico. La expresión “contra naturaleza”, señala que Pablo entendía el proceso de injertar ramas. Normalmente, no se injerta una rama silvestre en un árbol bueno. Eso es contrario a la naturaleza. El argumento de Pablo es que del olivo silvestre (gentiles), se han cortado ramas, (individuos gentiles) y, contrario a lo que cualquiera esperaría, han sido injertado al tronco del buen olivo.
Con esta ilustración, Pablo, de modo alguno sugiere que Dios haya reemplazado a Israel con la iglesia. La iglesia no es el Israel espiritual, puesto que Pablo afirma que las ramas naturales (Israelitas) que ahora están bajo juicio a causa de su incredulidad, serán re injertadas tan pronto como pongan su fe en Cristo su Mesías. “¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”. Esto es, si Dios soberanamente ha injertado a las ramas silvestres, “cuanto más” puede Él re injertar a las ramas naturales en el olivo al que pertenecen por naturaleza, tan pronto como abandonen su incredulidad y acepten el regalo de la gracia de Dios.
Dios no ha cancelado su promesa para la simiente física de Abraham. La caída de Israel no es final ni total. Dios volverá a tener misericordia de ellos y se acordará de su promesa a Abraham (Génesis 15:18; 18:19) y las “ramas naturales” serán re injertadas en su propio olivo.
CONCLUSIÓN: Cuan profundo e insondables son los pensamientos y el propósito de Dios. Por eso debemos callar delante de su presencia, y no murmurar contra Dios. Él es más sabio que nosotros, y lo que aparentemente pareciera un fracaso del plan de Dios con respecto a Israel cuando este rechazó a Cristo, Dios lo usa como un medio de oportunidad para el mundo gentil, para que sea salvo al creer en Cristo como su Salvador. ¡Gloria a Dios por su don inefable!

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