julio 22, 2016

La historia de Jacob y Esau y su reconciliacion , Parte II

Como vimos en la historia anterior, aprendimos sobre dos hermanos que hicieron cosas malas, uno decidió cambiar la bendición de Dios por un plato de lentejas y el otro engaño a su padre y a su hermano gemelo para poder obtenerla. con esto tenemos dos ejemplos de que a  veces las personas que hacen cosas heroicas en cierto tiempo, no son héroes en otros momentos de la vida.

Estos  dos hermanos que tuvieron un problema muy grande. Pero eran Hermanos!!!! y por tanto no podían estar toda la vida enojados!!! a veces dar y recibir el perdón es muy difícil para muchas personas. Todos tenemos la tendencia de guardar rencor y seguir pensando en una ofensa. Pero Esaú sabía que perdería mucho más que su herencia si no perdonaba a su hermano. ¿Qué iba a perder?, cuando perdió su herencia, Esaú decidió matar a su hermano. Perdió la paz que tenía con Dios y con sus familiares, perdió tiempo con su hermano porque Jacob tuvo que huir de su hogar.
Perdió la oportunidad de conocer a las cuñadas y los sobrinos. Perdió años y años de relación con su hermano.
Pero en la historia vemos que Esaú decidió perdonar. ¿Por qué? ¿Ganaría algo perdonando? ¿Recuperaría su herencia? NO!!!. Simplemente ganaría una relación nueva con Dios y una relación nueva con su hermano. Hay pocas cosas más importantes en la vida que la paz con Dios y la paz con los hermanos. Parece que Esaú tuvo todo un ejercito a su mando y cuando Dios ordena a Jacob volver a su tierra y este al llegar se encontró con su hermano que salia a su encuentro, tuvo gran temor porque el pensaba que su hermano venia con las intenciones de matarlo, ademas vio que Esaú venia con todo su ejercito, por tanto, hubiera sido posible matar a su hermano y a toda su familia. Pero Esaú optó por ser obediente a Dios y ganar una victoria grande. Jacob Le pidió a los niños y sus esposas que fueran delante de El al encuentro de Esaú y el se acerco de a poco arrodillándose en señal de humillación, sin embargo, su hermano lo recibió de una forma inesperada y ejemplar que debemos atesorar como ejemplo en nuestro corazón.

 El perdón es un elemento muy importante en la vida de un creyente, y debemos entender el desafío y también la ayuda que nos brinda el Señor. No tenemos que perdonar solos. Él nos ayuda a hacerlo. Simplemente tenemos que ser obedientes. El perdón es un proceso. A veces, por obediencia, hay que seguir perdonando una situación muy dolorosa muchas veces antes de sentir paz en el corazón. No es que no se ha perdonado, pero el corazón tiene el habito de guardar rencor y tenemos que re-educarlo a otra manera de ver y vivir las situaciones. Así que animémonos a perdonar siempre. Debemos perdonar hasta que podamos recordar la situación sin dolor. Por tanto oremos para que durante la semana recordemos el gran amor y perdón de Dios que nos empuja a perdonar a los demás como El nos ha perdonado a nosotros.




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