julio 15, 2016

La Historia de Jacob y Esau Parte I




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Recuerdan haber escuchado la historia de Abraham y Sarah? Algo que deberías saber sobre Abraham es que Dios hizo el pacto (o la promesa) de que tendría muchos hijos, que comenzaría muchas naciones, y lo más importante:  que Dios estaría con él y con todas estas naciones.  Esta promesa la heredarían todos los primogénitos por muchos años.
Dios hizo lo que prometió y Abraham tuvo un hijo llamado Isaac.  Lo genial es que esta historia es acerca de Isaac, quien ya creció y está casado con una dama llamada Rebeca.
Rebeca tampoco pudo tener hijos pero Isaac había aprendido de su padre que si oraba a Dios, este podría escuchar su plegaria.  En efecto, Dios respondió a las oraciones de Isaac y su esposa quedó embarazada, ¡y no sólo de un bebé, sino de gemelos!
¿Recuerdas que tu mami haya tenido la barriguita grande porque había un bebé creciendo adentro?  Hay algo genial que puede pasar mientras el bebé está creciendo:  ¡se mueve!  Los bebés se mueven por todas partes mientras están en la barriguita y algunas veces puedes sentir o ver como se mueven.
Rebeca sintió lo mismo que sienten todas las mamás cuando van a tener un bebé.  Solo que sintió que sus bebés se movían tanto que preguntó a Dios:  "¿por qué me pasa esto?"
Estaba preocupada por la forma como se movían dentro de ella.  Dios le respondió diciendo:  "Tus hijos son muy diferentes el uno del otro, uno de ellos será el líder de un grupo de personas que es más fuerte que el otro y el hijo mayor servirá al menor."
Esto era extraño porque usualmente si eres el hijo mayor en la familia, el hermano o hermana menores los admiran y quieren hacer lo que el mayor hace.  Pero en este caso el hermano mayor trabajaría para el menor.
Cuando los gemelos nacieron, el primer hijo, es decir el mayor, recibió por nombre Esaú.  Es fácil de recordar porque se veía enrojecido y peludo por todas partes.  Justo detrás de él vino su hermano menor Jacob.
A medida que los niños crecían, disfrutaban haciendo cosas diferentes.  Esaú era bueno para cazar y disfrutaba haciendo cosas afuera y a Jacob le gustaba quedarse en casa y hacer cosas solo.
Como Jacob se quedaba tanto en casa, aprendió a cocinar con su mamá.  Un día preparó un poco de su delicioso estofado que les gustaba a todos.  Esaú había salido a cazar temprano en la mañana y estaba muy hambriento.  Tan hambriento que podía oler el estofado desde la distancia.
Tan pronto como Esaú llegó a casa preguntó a Jacob, "Pronto, dame un poco de tu estofado, ¡me muero de hambre!"  Jacob contestó, "primero dame tus derechos de primogénito."
¡Espera un minuto!  Tal vez te estés preguntando que son los derechos de primogénito… la familia de Jacob y Esaú creía que el hijo mayor debería recibir el doble de todas las cosas que dejaran cuando murieran (estos eran los derechos de primogénito).  Cosas como el dinero y la granja con todos los animales.
Así que cuando Jacob le pidió a Esaú su derecho de primogénito, Esaú debería haber dicho:  "¡De ninguna manera!  Es algo especial para mí y debo usarlo porque todo regalo que recibo es un regalo de Dios."
En lugar de eso, Esaú solo podía pensar en lo hambriento que estaba y dijo:  "Sí, puedes tener mi derecho de primogénito, solo dame un poco de comida porque me muero de hambre."
Esaú hizo mal al escoger la comida por encima de su derecho de primogénito.  Tomó una decisión que no podía cambiar y decepcionó a Dios al no ver la importancia de su regalo especial que recibiría en el futuro, y al escoger en su lugar algo tan tonto como un plato de sopa.

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La historia no termina aquí.  La siguiente parte de esta historia es sobre Jacob y las malas decisiones que toma.
Isaac estaba envejeciendo y ya no podía ver. Quería darle a su hijo mayor Esaú, su favorito, su bendición antes de morir.  Esta bendición era la promesa especial que había hecho Dios a su abuelo Abraham, y luego a su padre Isaac.
Isaac disfrutaba de la comida que cazaba Esaú.  Así que le dijo a Esaú que fuera a cazar y que preparara una comida especial para él, y que luego le daría la bendición.
Rebeca oyó por accidente a Isaac cuando le hablaba a Esaú y corrió a decirle a su hijo favorito Jacob.  Ella dijo a Jacob, "Tu padre está a punto de darle la bendición a Esaú y yo quiero que tú la recibas en lugar de él.  Debes ir y traerme dos de nuestras cabras, yo las prepararé de la forma en que le gusta a Isaac.  Luego tu puedes llevárselas y el te dará a ti la bendición."
Jacob respondió, "Pero, madre, Esaú es un hombre peludo.  ¿Qué pasa si papá me toca y se da cuenta de que lo estoy engañando?"
Su madre le dijo, "No te preocupes, puedes vestir las ropas de Esaú y pondremos el pelo de la cabra en tus manos y cuello y así nunca lo sabrá."
Así lo hicieron y Jacob fue a ver a su padre, fingiendo ser Esaú.
"Hola, papá", dijo Jacob.
"Hola, ¿Quién eres?" preguntó su padre.
"Soy yo, Esaú.  Te he traído la comida que querías, y ahora me puedes dar mi bendición." Mintió Jacob.
"Acércate para tocarte y saber que eres realmente mi hijo mayor Esaú, dijo su padre.
Así que Jacob se acercó a Isaac y este sintió sus manos y dijo:  "Tu voz es como la de Jacob pero tus manos son como las de Esaú.  ¿Eres realmente Esaú?"
Y Jacob decidió mentir nuevamente:  "Lo soy."
Así que Isaac comió y cuando terminó dijo:  "ven y dame un beso." Cuando Jacob fue a besarlo, Isaac olió las ropas que vestía, solo para asegurarse de que oliera como Esaú. Como Jacob estaba vistiendo las ropas de Esaú, su padre creyó que estaba con Esaú y dio la bendición a Jacob.

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Tan pronto como Jacob había terminado de recibir la bendición, creyó haber oído que Esaú se acercaba, así que se escabulló rápidamente por la parte de atrás de la tienda. Y apenas se estaba alejando cuando Esaú entró a la tienda con la comida que había preparado para su padre.
Su padre preguntó, "¿Quién eres?"
"Soy yo, tu hijo Esaú.  Estoy aquí para recibir mi bendición," dijo Esaú confundido.
"Acabo de darte tu bendición."  Entonces Isaac comenzó a darse cuenta de que había sido engañado, tal como lo había pensado.  Esaú comenzó a llorar y a gritar:  "¡Bendíceme a mi también, padre!"
"Ya no quedan más bendiciones", dijo su padre tristemente.
Esaú estaba muy disgustado con su hermano Jacob por lo que había hecho, así que Jacob tuvo que huir para ponerse a salvo.
Después de que Jacob huyó, fue engañado, tal como había engañado a su padre.  Tuvo que esperar siete años antes de poder estar con la mujer con la que quería casarse, ¡y luego fue engañado con la mujer equivocada!


Basado en Génesis 25:24-27 y 27:41-43

¡Vaya historia!  Ambos hermanos hicieron cosas que no deberían haber hecho, y tomaron decisiones equivocadas que no podían cambiar.  Ten cuidado con las decisiones que tomas, nunca sabes cómo cambiarán tu vida más adelante.

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